
Caminar por Lanzarote y La Graciosa es, más que un ejercicio, una forma de meditación en movimiento. Cada paso sobre su tierra negra, roja o dorada es un acto de conexión con un lugar que cuenta su historia a través del paisaje. El senderismo aquí no es solo desplazarse de un punto a otro, es detener el tiempo, abrir los sentidos y dejarse asombrar por un entorno que cambia a cada giro del camino.
Las islas, moldeadas por erupciones volcánicas y siglos de adaptación humana, ofrecen al caminante contrastes paisajísticos únicos: cráteres abiertos al cielo, campos de lava petrificada, acantilados que caen al Atlántico, barrancos escondidos y llanuras de sal y silencio. Aquí, la belleza no grita, pero lo dice todo.
La barrilla: una planta humilde que moldeó el paisaje
Entre las muchas historias que esconde la tierra lanzaroteña, hay una que marcó su economía, su ecología y su geografía durante siglos: la historia de la barrilla canaria (Mesembryanthemum crystallinum).
Esta planta, resistente y de aspecto humilde, fue durante el siglo XVIII y parte del XIX una fuente de riqueza para la Isla. De ella se extraía sosa, un componente esencial para la fabricación de jabón y vidrio. Las laderas y zonas áridas de Lanzarote se llenaron de cultivos de barrilla, adaptados perfectamente al clima seco y salino.
El auge de esta industria no solo trajo actividad económica, sino que también moldeó el paisaje agrícola, con terrazas y estructuras que aún hoy pueden verse en rutas de senderismo, especialmente en zonas como Guatiza o Los Valles. Aunque la industria cayó en desuso con la llegada de métodos químicos industriales, la barrilla sigue creciendo en libertad, recordando un pasado de ingenio y adaptación.
Flora y fauna que te acompañarán en el camino
Así, mientras caminas por nuestras maravillosas islas, irás descubriendo una naturaleza silenciosa, resiliente y sorprendente. Además de la barrilla canaria, estas son algunas de las especies más características que podrás ver:
- Tabaibas y verodes, plantas adaptadas a suelos volcánicos.
- El cardón canario, un cactus de porte escultórico que sobrevive sin apenas agua.
- Lagartos atlánticos asomando entre las piedras calientes.
- Guirres o alimoches, aves rapaces que sobrevuelan los riscos con majestuosidad.
- Pardelas y chorlitejos, pequeñas aves costeras que anidan en zonas tranquilas de litoral.
- Y, si tienes suerte, algunos ejemplares de la tarabilla canaria, un pajarillo endémico de las islas.

Senderismo responsable: cuidar lo que nos regala tanto
Por tanto, en base a todo lo anterior, y máxime siendo ambos enclaves un territorio marcado por su enorme y diverso patrimonio natural, es crucial seguir algunos consejos que nos ayuden a seguir preservando los espacios protegidos de ambas islas. Y es que, caminar por Lanzarote y La Graciosa es un privilegio, y como tal, merece ser tratado con respeto.
Aquí algunas recomendaciones clave para que tu experiencia sea sostenible:
- No dejes rastro: lleva siempre una bolsa para recoger tus residuos, por pequeños que sean.
- Camina solo por los senderos marcados: salir del camino daña la flora frágil y puede erosionar el suelo volcánico. Los senderos de la isla están perfectamente marcados, desde PR (marcas blancas y amarillas) y GR (marcas blancas y rojas).
- No arranques plantas ni te lleves piedras: la belleza de la Isla está en su conjunto, no en un souvenir.
- Evita ruidos fuertes: recuerda que compartes el entorno con fauna salvaje y otros caminantes.
- Prohibido hacer fuego o fumar en zonas naturales: el riesgo de incendio es alto y el daño irreversible.

Rutas imprescindibles en Lanzarote y La Graciosa
Si quieres descubrir este rincón del Atlántico paso a paso, aquí tienes algunas rutas recomendadas, ideales para todos los niveles:
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Caldera Blanca (Tinajo)
Una ruta circular que rodea y asciende uno de los cráteres más impresionantes de Lanzarote.
Nivel: Medio
Distancia: 10 km
Lo mejor: las vistas desde la cima al Parque Natural de los Volcanes y al Timanfaya.
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Barranco del Quíquere (Puerto del Carmen – Puerto Calero)
Un sendero costero fácil y precioso, entre rocas, cuevas y vistas al mar.
Nivel: Fácil
Distancia: 5 km ida y vuelta
Perfecto para: atardecer y avistamiento de aves marinas.
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Haría – Bosquecillo – Mirador de Guinate
Una caminata por el norte verde de la isla, entre palmerales, riscos y miradores sobre La Graciosa.
Nivel: Medio-Alto
Distancia: 12 km aprox.
Ideal para: quienes buscan un contraste de vegetación, altura y vistas infinitas.
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Ruta de los Ajaches (Femés – Playa del Pozo)
Atraviesa parte del macizo más antiguo de la isla, con vistas espectaculares al sur y a Fuerteventura.
Nivel: Medio
Distancia: 8-10 km
Un viaje en el tiempo geológico.
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Sendero Montaña Amarilla – Playa de La Cocina (La Graciosa)
Este es un paseo inolvidable donde el tiempo se detiene y los pies pisan una tierra que parece recién creada.
Nivel: Fácil
Distancia: 6 km ida y vuelta
Lo mejor: caminar junto al mar, descubrir playas vírgenes y subir (si te animas) a la Montaña Amarilla para contemplar el contraste entre los ocres del volcán, el turquesa del agua y el silencio más absoluto.
- Recomendación: toma el ferry desde Órzola y pasa el día en la isla. Caminar aquí es una experiencia casi mística: sin coches, sin ruidos, solo naturaleza en su estado más puro. Ideal para quienes buscan una caminata relajada, íntima y profundamente conectada con el paisaje.
En definitiva, practicar senderismo en estas dos islas supone involucrarse en su historia geológica, cultural y humana. Es sentir los vientos alisios acariciar tu cara mientras el sol se cuela entre los volcanes. Es ver cómo la vida brota entre ceniza, cómo el silencio tiene textura y cómo el pasado aún se escucha en cada piedra. Así que ya sabes: ponte las botas, llena tu botella de agua, y sal a descubrir Lanzarote y La Graciosa. Paso a paso. Respiración a respiración. Porque aquí, caminar es volver a ti mismo.


