
Para quien desde la infancia ha soñado con deslizarse sobre una ola, Lanzarote no es un destino cualquiera. Es un refugio, un lienzo volcánico donde mar y viento dibujan sus propias reglas. Surfear aquí es sumergirse en una historia viva de olas, de mareas, de lunares paisajes de lava, y de horizontes infinitos.
Un poco de historia del surf en Canarias y Lanzarote
El surf en España comenzó a popularizarse en la Península y en el norte durante los años 60 y 70, cuando llegaron las primeras tablas a costas como las del Cantábrico, misma época en la que también arranca la práctica de este deporte en las Islas Canarias.
Concretamente en Lanzarote, surfistas locales y foráneos empezaron a frecuentar playas como Famara, conocidas por su ola y su entorno salvaje, transformando el norte de la Isla en un referente para quienes buscaban mar abierto, viento y espíritu libre. Hoy, ese legado se mantiene: surf, bodyboard y disciplinas derivadas se combinan con un profundo respeto por la naturaleza volcánica que define Lanzarote.
No obstante, la Isla destaca por tener spots variados, para todos los niveles, lo que la convierte en un destino ideal tanto para quienes llegan con tabla bajo el brazo como para quienes quieren aprender desde cero.

Condiciones, mar y paisaje para surfear en Lanzarote
Lanzarote tiene un carácter especial. Sus costas y su geografía crean un cóctel difícil de igualar: aguas del Atlántico, fondo volcánico, vientos alisios —esos que se filtran por los riscos y se mezclan con el aroma del salitre—, y una naturaleza cruda, bellísima, que te acompaña cada vez que miras atrás.
Las playas como Famara ofrecen olas constantes especialmente en invierno, época en la que las mareas y los vientos del Atlántico encajan para generar surf serio. Pero también hay playas con rompientes más suaves, ideales para aprender o para surf relajado, lo que hace que la Isla sea versátil: desde principiantes hasta surfistas experimentados encuentran su ola.
Al margen de lo técnico, surfear en Lanzarote es hacerlo con volcanes al fondo, con paisajes que combinan lava, arena, acantilados y mar. Cada ola, cada paddling hasta la rompiente, te recuerda que estás en un lugar único.

Dónde surfear: spots emblemáticos
- Famara: sin duda, el archiconocido paraíso de la Isla. Ola potente, fondo arenoso/rocoso, viento atlántico, ambiente surfero. Perfecto para quienes buscan un surf auténtico, con sal, dorsal y tabla bajo el brazo.
- La Santa (o zonas del oeste): playa frecuentada, ideal para bodyboard, surf de derechas y olas distintas; la comunidad local y las escuelas de surf ofrecen clases, alquiler de tablas, material.
Y más allá de las olas, si lo deseas, siempre puedes encontrar también playas más suaves o fondos más tranquilos que te permiten acceder al mar con longboard, shortboard, o para quienes quieran aprender sin presión, con seguridad y buen ambiente.
Temporadas, técnica y consejos prácticos
Si me pones la tabla en las manos y me dices “¿cuándo voy?”, yo te diría:
- Otoño e invierno (octubre a marzo): cuando el Atlántico empuja con fuerza, las mareas se alinean, y Famara ofrece sus mejores olas. Es temporada alta de surf, con viento, swell y un mar salvaje que, con respeto, regala olas de calidad.
- Primavera y verano (abril a septiembre): olas más suaves, días largos, clima ideal… perfecto para aprender, para sesiones relajadas, para volver a surfear sin necesidad de neopreno grueso.
También recuerda la importancia de revisar siempre el parte de olas y viento, llevar neopreno adecuado (el Atlántico puede sorprender), respetar los puntos de baño y las normas locales, cuidar los fondos y el ecosistema volcánico, y si puedes —apoyar una escuela local. De este modo contribuyes a mantener vivo el surf en la Isla.
En definitiva, si siempre has soñado con deslizarte sobre una ola al pie de un volcán, si buscas un surf‑trip diferente, honesto, con aire salado y corazón atlántico… Lanzarote te espera.

